El mundo celebra
María Corina Machado, símbolo de coraje, resistencia y liderazgo democrático en Venezuela, acaba de recibir el Premio Nobel de la Paz 2025.
Una mujer que, a pesar de la persecución, el exilio forzado de sus compañeros, la censura y las amenazas, se mantuvo de pie frente a una dictadura brutal.
Un premio merecido, histórico y profundamente simbólico: la dignidad puede más que el miedo.
Una mujer reconocida por su verdadero valor
Este Nobel no distingue solo a una persona: honra a millones de venezolanos que han soportado hambre, represión y silencio impuesto por el régimen de Nicolás Maduro.
Pero también reivindica algo más profundo: la fuerza moral de una mujer que no necesitó cuotas ni favores para liderar, sino que se ganó el respeto del mundo con coraje, inteligencia y convicción.
Y ahí aparece una paradoja que duele:
en lugar de celebrarlo, la izquierda uruguaya y sus grupos de presión más ruidosos, incluidos muchos colectivos feministas, prefieren el silencio o la indiferencia.
Cuando la ideología vale más que la coherencia
Resulta llamativo y decepcionante que quienes en Uruguay levantan banderas feministas y de derechos humanos no puedan reconocer el valor de una mujer perseguida por un régimen autoritario solo porque ese régimen se dice “de izquierda”.
El Frente Amplio, que tantas veces se presenta como abanderado de la justicia social, guarda silencio o relativiza la situación venezolana.
Y sus movimientos afines, que marchan bajo consignas de libertad, igualdad y sororidad, no encuentran en María Corina Machado un ejemplo digno de aplauso…
porque su valentía incomoda al relato.
No hay nada más contradictorio que un feminismo que calla ante una mujer encarcelada o silenciada por motivos políticos.
No hay nada más incoherente que una izquierda que aplaude dictaduras solo porque las firma un supuesto “compañero”.
Coherencia, la deuda pendiente
El Nobel de la Paz a María Corina Machado obliga a mirarse al espejo.
Si el Frente Amplio y sus aliados realmente creen en la libertad, la democracia y los derechos humanos, deberían celebrar este premio con orgullo.
Pero si prefieren la obediencia ideológica a la verdad, el silencio los condena.
En el fondo, el dolor que sienten no es por el premio, sino porque una mujer libre y valiente deja al descubierto sus propias contradicciones.
Machado no pidió permiso a ningún comité político ni obedeció consignas partidarias: simplemente se enfrentó al poder.
Y eso, para muchos, es imperdonable.
La democracia no tiene dueños
El Nobel de la Paz 2025 no es un triunfo de una ideología, sino de la libertad sobre el miedo.
Debería unirnos a todos los que defendemos la democracia, venga de donde venga la amenaza.
Pero mientras en Uruguay haya sectores que justifiquen dictaduras “amigas”, seguiremos repitiendo una vieja verdad:
no hay peor ceguera que la del fanatismo ideológico.
María Corina Machado representa la voz que no pudieron callar.
Y hoy el mundo le dice lo que el Frente Amplio y sus aliados no se atreven a decirle:
gracias por resistir.
Por; Fabian Magallanes
El Mirador Arachan Desde Cerro Largo, para todo el Uruguay